

La imagen en movimiento no existe, no ha existido nunca y no existirá jamás. Considero necesario denunciarlo y destacar el carácter frágil y pretencioso de los pilares sobre los que se ha alzado y que de manera astuta oculta en función de su pantomima.
Los pilares mencionados hacen referencia a la facultad de operar sobre el tiempo y contener el movimiento (incitada por los experimentos de E. Muybridge); algo insostenible bajo cualquier aspecto y que ha quedado formulado desde la lógica en las Aporías de Zenón de Elea, donde el filósofo expone (entre otras propiedades) la inviabilidad de la descomposición del movimiento al entender que un segmento real es infinitamente divisible, y sospechar que un ente cualquiera pueda atravesar la totalidad de sus instancias en un tiempo finito resulta paradójico.
Por otro lado, también es insostenible la existencia física y empírica de una imagen que pueda movilizarse. Ha de valerse la llamada imagen en movimiento de las limitaciones y deficiencias de la retina humana y las huellas que en ella suscitan los estímulos luminosos ante una serie de imagenes estáticas para inducirnos y atraernos a su jubiloso engaño.
En definitiva, mis intenciones son las de destacar la naturaleza fantástica con la que trabaja la imagen en movimiento, que a mi juicio es la más mentirosa de las disciplinas signicas.
Resulta extraño comprender cómo se convirtió en fuente máxima de imparcialidad y rigurosidad en la sociedad contemporánea.
¿Es prudente depositar en ella nuestro afán y necesidad de establecer objetividades?.
Honestamente no creo que ella lo ignore ni que haya llegado a nuestras ciudades a mostrarnos como son las cosas tanto como no lo son, a exagerarlo todo dejando al descubierto, obra a obra, cuan endeble y presuntuosa es la formal Realidad con la que contamos.
Después de todo, no es casual que haya gozado de sus años dorados al tropezar con los modelos vanguardistas del siglo pasado, a lo largo y ancho del planeta. Y después de todo, no es casual que muchos de sus exponentes se emparenten más con los quehaceres y resultados artísticos que con las tareas urbanas.
La Imagen en Movimiento, no ha traído consigo tantas respuestas como preguntas, de hecho lejos está de poder comprender la naturaleza del tiempo o los grandes enigmas existenciales de la humanidad, pero pareciera ser que nos acerca un poco más a ello. Ha de cargar de un ser a otro, de una sensibilidad a la otra con expresiones humanas; las gracias a ella por ser la herramienta más humanística que yo haya conocido.
© 2010 Todos los derechos reservados / All rights reserved Máximo Sánchez Luna